lunes, 27 de mayo de 2013
jueves, 15 de diciembre de 2011
De siempre
Sin querer me di cuenta,sin querer te escuché queriendo sentir el olor a fresias del balcón, intentando conservar tus palabras en mi cuaderno. Sin querer lloré, para luego sonreir queriendo atrapar en un sólo gesto, en un sólo vuelo, tus cuentos de ayer, de hoy, y de siempre.
Viajaste...
...y aún siento tus pies que bailaban jazz, tus cuentos, tu voz apasionada por los enigmas del universo, la letra viva de tus anotaciones en mis libros. Te extraño, te recuerdo, e ilusa, escribo creyendo que podré leerte aquello que mis manos trazan en el papel al pensarte.
En cada rincón del jardín lloran las luciérnagas tu partida.
Martirio
Medias blancas en el primer escalón perciben el temblor de unos pies. Están sucias. Recorrieron un espacio cerrado, una caja de madera. Una y otra vez trazaron la escena al ritmo de las palabras quebradas.Duermen en un cajón de la casa y despiertan llorando en los pies de Martirio. Viven en los míos. Son espacio vacío en la edición de mi obra. Son dos. Son de ella y no míos. Son míos y no de ella. Sombríos. Atraviesan la escena tres figuras azules, son rostros de hoy con cicatrices de antaño. Envidia uno, golpea otro. Callan los muros. Son letra excitada. Son exceso en tus hojas blancas. Se desvanecen las medias, se esfuman las miradas. Deambula un reflejo azul.
domingo, 2 de enero de 2011
Rincones oníricos
Un hombre se desliza por un pasillo largo, verde, con ventanas y sin puertas. Una mujer llora en un rincón la vejez de su vestido naranja, frágil. Él camina junto a la repisa por un cuadro descentrado transitando sus lágrimas que golpean contra el piso mojado, resbaladizo, frío. Ella, pequeña, lejana, corre furiosa sobre su vestido sujeto por finos hilos que penden del alto techo de la habitación. Sus ojos perciben una sonatina detrás de las ventanas, detrás de los cristales, de los viejos y ásperos retazos de tela. Ellos cruzan sus miradas en el zaguán en busca de aquellas manos que se deslizan en el piano, en busca de aquel sonido que acaricia sus cabellos. Bailan, cantan, ruedan, son frágiles, diminutos. Él llora, descansa, recoge el vestido naranja para cubrirse y dormir. Las manos se sueltan, la mirada busca el piso para acabar, allí, en el frío ventanal. Abandonan el lugar sin palabras, sin rodeos, sin escritos. A lo lejos, una niña oye una melodía que se refugia en un retazo de tela naranja, en un pasillo solitario alumbrado sólo por las luciérnagas que danzan.
En las orillas
Los pétalos que trae el mar transforman tu destino
en una lágrima de arena y sal.
Eterna, efímera, ausente.
en una lágrima de arena y sal.
Eterna, efímera, ausente.
Huir
Caminan lentamente hacia atrás observando con cuidado la tranquera. Deslizan unas palabras en un murmullo, las últimas, las más tristes, las del comienzo. Corren, se esconden detrás del color, para así, sin prisa, levantar vuelo hacia los arboles que florecen al final del sendero.
martes, 16 de noviembre de 2010
Obra: Entflieh' mit mir. Compositor: Mendelssohn.
Entflieh mit mir und sei mein Weib,
und ruh an meinem Herzen aus;
in weiter Ferne sei mein Herz
dir Vaterland und Vaterhaus.
Und fliehst du nicht, so sterb ich hier,
und du bist einsam und allein;
und bleibst du auch im Vaterhaus,
wirst doch wie in der Fremde sein.
Traducción:
Huye conmigo y se mi mujer,
y reposa junto a mi corazón;
en la lejanía sea mi corazón,
para ti, patria y casa paterna.
Y si no huyes, entonces moriré,
y te quedarás solitaria y sola;
y si te quedas en la casa paterna,
estarás como en tierra extraña.
lunes, 15 de noviembre de 2010
domingo, 10 de octubre de 2010
sábado, 9 de octubre de 2010
Taller de guitarra.
Todas las edades.
Repertorio popular y clásico.
Preparación para ingreso a Conservatorios y carrera de Musicoterapia.
Audioperceptiva-teoría musical.
Muestras anuales.
Zona Caballito.
Contacto: mariasolhermo@gmail.com
jueves, 7 de octubre de 2010
Ella nadie el otro
Ella: Enmarañadas, las luces tejen
círculos de lana verde en el aire.
Frío y seco el piso recoge los pétalos violetas
desprendidos de las guirnaldas.
Sí, aquellas que colgaste en un día de fiesta,
El: ¿En nuestro días?
Otro: No, aquellas que amontonadas en el silencioso rincón de la casa,
despacio se desplegaron, corrieron, lloraron hasta enmarañarse con la lana, las luces verdes y tropezar finalmente en la tierra mojada.
Nadie: Sólo los pétalos quedaron.
En un día cualquiera, en un día de fiesta.
círculos de lana verde en el aire.
Frío y seco el piso recoge los pétalos violetas
desprendidos de las guirnaldas.
Sí, aquellas que colgaste en un día de fiesta,
El: ¿En nuestro días?
Otro: No, aquellas que amontonadas en el silencioso rincón de la casa,
despacio se desplegaron, corrieron, lloraron hasta enmarañarse con la lana, las luces verdes y tropezar finalmente en la tierra mojada.
Nadie: Sólo los pétalos quedaron.
En un día cualquiera, en un día de fiesta.
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